Desde la otra parte del mundo retransmitiendo ondas existencialistas. Nos encontramos en una situación desorbitada, estamos perdiendo vidas, no encontramos la forma de pararlo… S.O.S ¿Alguien me puede escuchar?

Me cuesta desenroscar esta cafetera, no lo entiendo siempre parece que la ha apretado un ser superior a mí, me encanta embriagarme del olor del café en sus diferentes tiempos y formatos. Al abrir el bote de cristal hermético sale de golpe un aroma que me anuncia el inicio de un nuevo día, de repente es como si sonora Norah Jones y estuviera en el vídeo de su canción Sunrise.

Ha nevado pero todo sigue como en un constante rebobinado de escena, empiezo a perder la noción del tiempo, distinto día misma mierda, nadie responde a mi llamada…

NO,NO,NO, NO PUEDO SEGUIR INSTALADA EN EL NO.
Falta de aire.
Frustración.
Apatía.
Depresión.
Para qué…

Siempre bebo lento el café para eternizar el momento del comienzo, mirar por la ventana, respirar, y decidir qué quiero y puedo hacer con mi día; últimamente me tengo que esforzar más en buscar estímulos, demasiado confinamiento, normas, horarios para sobrevivir. Pero recrearme en lo que sí tengo y puedo, me está salvando, este café es terapéutico joder, también soltar y coger con fuerza lo que sí que tengo.

PAUSA

Y me miro a mí misma como si de un fotograma se tratase, he decidido capturar mis momentos fugaces de vitalidad para no olvidarme de lo que soy capaz. Si yo lo decía Friducha: “Pies para qué os quiero si tengo alas para volar”

TODO CAMBIA, TODO CAMBIA, TODO CAMBIA.

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